Plan de vacunación para el ganado bovino

julio 13, 2016

La vacunación es un arma más de las muchas que se emplean diariamente en las granjas: medidas de bioseguridad para evitar la entrada de patógenos provenientes de otras explotaciones, aplicación de pautas de higiene y manejo de los animales para reducir la diseminación de enfermedades entre los animales de la misma explotación, estricto control de la alimentación, o creación de un ambiente confortable para los animales de la granja.

Las vacunas, normalmente dirigidas frente a procesos víricos altamente contagiosos, aunque también existan algunas dirigidas frente a parásitos o bacterias, juegan un papel muy importante en la sanidad de la explotación porque son la base para mantener una explotación estable. Cuando un virus patógeno para esa especie animal entra en una explotación, su implantación dependerá del grado de resistencia que los animales tengan frente a ese virus, pudiendo desencadenar o no un brote infeccioso en los animales, lo que desestabilizaría el rendimiento productivo de la explotación durante un tiempo. Las vacunas pretenden elevar el nivel de resistencia de los animales frente a los patógenos más frecuentes para que cuando el patógeno entre, la infección no progrese.

Se emplean multitud de vacunas: unas dirigidas a reducir procesos morbosos de tipo respiratorio, otras frente a patógenos que alteran la mucosa intestinal y que producen desarreglos intestinales, otras que pretenden controlar patógenos que afectan a la fertilidad u ocasionan mortalidad embrionaria, malformaciones en el feto o abortos. Todos estos procesos producen pérdidas económicas en los animales de producción y frecuentemente les dejan secuelas que les hacen improductivos, y en casos extremos originan la muerte. Las vacunas, por tanto, ayudan en gran medida a reducir la morbilidad y mortalidad en las explotaciones y contribuyen a mejorar el bienestar animal.

Muy frecuentemente, los virus son la puerta de entrada de otros patógenos oportunistas, normalmente bacterias, que en circunstancias normales no son capaces de causar daño pero que tras una infección vírica que debilita y reduce la capacidad defensiva del animal, invaden el organismo causando enfermedad. Estas enfermedades bacterianas tienen que ser siempre tratadas con antibióticos y por ello, la vacunación de las granjas tiene también un efecto muy positivo en la reducción del empleo de antibióticos en los animales.

 

Enfermedad Edad de vacunación Revacunación
Fiebre Aftosa Adultos y terneros desde los dos meses de edad. Cada seis meses
Carbón sintomático Machos y hembras desde los tres meses Al desdete y cada año
Rabia A los tres meses de nacido Cada año
Edema maligno Machos y hembras desde los tres meses Al desdete y cada año
Septicemia hemorrágica Machos y hembras desde los tres meses Al desdete y cada año
Carbón bacteridiano Al año Cada año
Brucelosis Hembras entre 3-7 meses Dosis única

 

Cada productor debe diseñar un plan de vacunación específico para su granja, que depende en la mayoría de los casos de las enfermedades más comunes en la zona. Sin embargo, en el cuadro anterior se sugiere un plan básico de vacunación que el productor puede cambiar o modificar según sus necesidades.

 

Fuente: Mundo Pecuario